Evil Confrontation Festival 2018
Sentando un notable precedente.

Mayo 18-20/2018, Hacienda Picarquín.

Día 1

Después de fallidos intentos –ripoff incluidos– por hacer un festival de Metal al aire libre, bajo el auspicio y gestión de los compas de Evil Confrontation, tuvimos el privilegio de presenciar este histórico evento, el primer festival de Metal Open Air como corresponde. Ya con el cartel de las bandas a presentarse y todo lo anunciado por la producción respecto a lo que podríamos encontrar en él, había generado ciertas expectativas; o al menos así lo percibí por parte de algunos de los asistentes. Y si bien el sonido durante todo el festival fue a toda raja –y lo cual es tema prioritario–, igual hubo detalles en los cuales se puede ir mejorando para un futuro cercano. Vamos por partes, dijo el leproso.

Por temas de pega, llegué recién durante la tarde del sábado a Picarquín, directo desde Viña del Mar. De entrada, sonaban los socios de MASSIVE POWER, que ejecutaban su Thrash Metal clásico a piacere, jugando de local todo el rato. De entrada sus moshs locos, los primeros de la jornada según me contaron. Sin embargo lo primero era la visita de rigor a lo que eran las instalaciones del festival: de partida las piezas para prensa y alojados eran bien buenas; a diferencia de los que acamparon –que se recagaron de frío; incluyendo el editor de este sitio–, adentro estaba muy agradable y la buena onda nunca faltó con colegas de otros medios y países.

En cuanto a la infraestructura en general, igual hubo cosas que guatiaron, como el tema del almuerzo que nunca fue; o la drástica disminución de las cervecerías, reducida a 3 tiendas –una de ellas de hidromiel– y que más encima a los compas de la cervecería Cuello Negro no les alcanzó la chela pal día domingo. ¡Maaal, po weón! Faltó dimensionar mejor el consumo de cerveza por parte del público Metalero, que es como tonto pa’ chupar. Las tiendas presentes se me hicieron pocas y les faltó algo de iluminación decente considerando lo temprano que se oscurece en esta época. La comida fue limitada, sin el almuerzo que se había anunciado, y solo se limitaba a sánguches y papas fritas y otras opciones rápidas. Para que decir opción Veg -mi caso personal-, era casi nula para los comepasto. En todo caso se entiende todo por ser la primera experiencia y que el resultado fue mucho más que estos detalles totalmente mejorables.

Terminada la inspección, sonaban los cuates de VOLTAX, una banda con un sonido jevy clásico bien logrado, que sonaba pulcro y melódico. Nada que me enganchara mucho, pero de calidad su presentación. Luego vino el turno de los nacionales LUCIFER’S HAMMER, que entretuvieron al público presente con su sonido NWOBHM.

Ya empezaba a surgir más el frío en el ambiente cuando vino el turno de los suecos de DEAD LORD, una apuesta de la organización a mi parecer, dado su poca trayectoria y que antes del ECF no los había cachado ni en pelea de perros. Su sonido tiende más a un Hard Rock con tintes Heavy Metal que se saborean un poco en las guitarras y los juegos de voces de las mismas. El sonido impecable; dentro del alto nivel que hubo en todo el festival, en la presentación de DEAD LORD fue el punto más alto en la claridad de los instrumentos y la voz. Pese a lo poco conocidos, lograron cuajar bien con el público y hubo buena respuesta a su enérgico show. Impeque. Destacaría los temas “Onkalo” y “Hammer to the Heart”.

COMMUNION vino a continuación, marcando un drástico cambio respecto a lo anterior. Una puesta en escena directa, oscura y brutal que en lo personal me encantó y por primera vez tuve el gusto de presenciar. Antesala de lo que sería uno de mis shows favoritos de todo el Festival: DEMOLITION HAMMER. Un setlist cargado según lo prometido al gran “Tortured Existence” (1990), pero también incluyo varios temas de “Epidemic of Violence” (1992), lo cual resultó espectacular. De principio a fin la presentación fue un asedio imparable de temazo tras temazo, con una ejecución impecable que demostró que no están solo para salvar las viejas glorias, si no que lo dan todo sobre el escenario. La comunión con el público nacional fue plena y este respondió con mosh, euforia y stage diving en varios de sus temas. “Skull Fracturing Nightmare” fue el toque de gong con el que Picarquín se sumió en el más profundo y violento trance. ¡Así dan gusto los regresos! Dejando un notable recuerdo y con una puesta en escena brutal digna de ser aplaudida a rabiar. Qué temazos “Hydrophobia” o “Cripping Velocity”, o “Infectous Human Waste”. Nooo, la cagó. Los TKM (Te Kiero Mucho), cabros, ojalá vuelvan pronto.

Después de este mazazo, vino el turno de algo más piola, pero no por ello menos notable: los ingleses de ANGEL WITCH, íconos del NWOBHM. Honestamente, esperaba mucho más de ellos; Kevin Heybourne no se le veía cómodo y desentonó en algunos casos, y su desempeño jamás estuvo a la altura del resto de la banda. Estaba cabreado el socio, al parecer; algunos me dijeron que el loco no escuchaba el retorno. En volá, quizás. Así y todo tuvo gran recepción considerando la cantidad de fanáticos que habían quedado con cuello las veces anteriores que intentaron venir y se cayó. Igual se gozó de esta legendaria banda con temas como “Angel of Death”, “White Witch” o “Angel Witch”. Igual del disco homónimo se tocaron todo o casi todo, así que sin duda sus calcetineras deben haber terminado extasiadas con su puesta en escena.

Y, con el perdón de NECRORIPPER, vino lo que sería para mí el último show de la noche, cuando todos ya meaban cubitos de hielo por el frío: BÖLZER. A-lu-cinante. Im-pre-sioannte. Me encanta el sonido que tiene esta banda, y dado que me los perdí el año pasado estaba más contento que perro con dos colas. Ese sonido penetrante y etéreo en sus riffs me encanta; es como que te transporta a otra realidad donde están estos suizos tocando sus melodías en distorsionados páramos de los Alpes. Varios me dijeron que el show del año pasado se pudo apreciar más pro ser un recinto cerrado y que juega mejor con el sonido de la banda y blablablá, pero yo quedé hipnotizado al escuchar “Roman Acupuncture” -que buen nombre– o “Hero”, entre otras que siguieron resonando en mi cráneo hasta altas horas de la noche. Terminado su show, me viré rápidamente al alojamiento del festival y caché que perdí la billetera con todo adentro en medio de todo el webeo. Pasteeeeel.


Día 2

Lindo y gélido amanecer en Picarquín, pero que no motivaba ni cagando a levantarse a wear tan temprano. Así que descansé lo suficiente como para salir con energías renovadas a gozar de esta segunda jornada. Hasta que me saqué la chucha al meter la pata a un hoyo oculto entre las hojas secas. Sin billetera y cojo; ¡puta el notero pa’ weon despistado que se gasta el TPcito!

Recién me vine a mover hacia el escenario cuando estaban terminando los BLIZZARD HUNTER; sonaban bonito, pero no caché más tampoco. Pero a RIPPER sí que lo vacilé. Banda Black/Thrash nacional de alto calibre, con unos riffs que te enganchan de una y que disfruté durante toda su presentación. No por na’ el mismo Fenriz de DARKTHRONE les tiró flores a estos socios cuando sacaron “Experiment of Existence”, incluyéndolos entre sus top 10 álbumes de 2016. Nunca los había cachado tan en detalle y me encantó su propuesta, directo al hueso.

NIGHTPRÖWLER vino a continuación. Gran banda oriunda de Quito que nos deleitó con una propuesta entre Metal y Punk que me recordó mucho al sonido de VENOM o quizás un poooco a CELTIC FROST, pero con unas vocales desgarradoras que puta que me dio gusto escuchar; un acierto el de estos hermanos ecuatorianos y el de la producción al traerlos.

Tras la salida de NIGHTPRÖWLER, vino el turno de los suecos de TRIBULATION. ¡Qué presentación más sólida se mandaron, la cagó! Los cachaba sin ser un fanático, pero tenía expectativas puestas en este show, y fueron superadas totalmente. Además del gran sonido y sus potentes vocales, como que genera un ambiente en torno a su música, acompañados por los movimientos de sus músicos, sobre todo uno de los guitarristas que se movía con la delicadeza y sutileza fatua de un cisne, cuyos pasos eran acompañados por los velos que colgaban de su ropaje. Entre ello y lo fumado, estuve pegado con la performance; un lujo ver a estos suecos por acá, se nota la entrega total de sus miembros en cada uno de sus riffs y melodías. Además de ser un setlist ecuánime, que abarcó temas de toda su carrera discográfica abarcando tanto su sonido más Death/Black como el Goth/Black más reciente. Se gozaron por igual temas como “Crypt of Thanatophilia” o “Lady Death”. Mu weno.

Con ORACULUM tuve que darme un respiro porque estaba chato y adolorido de la sacá de chucha, por lo que me salto directo a uno de los principales de la noche: llegó el turno de PAGAN ALTAR y su épico Doom Metal, en un emotivo show que estuvo dedicado a la memoria del fallecido vocalista de la banda, Terry Riley, a quién se lo llevó la pelá hace unos 3 años. En todo caso, creo que la calidad vocal de su reemplazante, Brendan Radigan, hizo un papel correctísimo cubriendo al histórico vocalista de la banda. Si bien no es el tipo de Doom Metal que más me entusiasma, la ejecución de temas como “Pagan Altar” o “Sentinels of Hate”, entre otras, fue realmente impecable. Un sonido que nunca guatió, como fue la tónica del ECF. Las guitarras sonaban notable, sobre todo al escuchar los solos de Alan Jones; sin embargo la presentación por algún motivo que desconozco fue cortada abruptamente y chao Carlo’, tras despedirse se viraron y no hubo más. ¡Plop! Aún quedaba la última patita eso sí.

Y hasta que llegó el turno final de TRIPTYKON y el maestro de cierre para esta ceremonia: El legendario Tom G. Warrior, ícono del Metal extremo por su trabajo en HELLHAMMER y CELTIC FROST, pisando tierras chilenas, ¡Aquí! En Hacienda Picarquín. Tras el saludo de un ya extenuado público, la orquesta del tío Tom enciende motores con el denso y pegajoso ritmo de “Procreation of the Wicked”, un poco más baja de tono de acuerdo con como toca TRIPTYKON, pero ejecutada impecablemente, lo que fue una tónica durante toda la presentación. Ya con “Dethroned Emperor” la cosa va agarrando ritmo entre el público y empieza a aflorar en el ambiente esa alegría de al fin poder escuchar está weá en vivo y directo, tras tantos años esperándolo. O sea había que gozarla hasta el final, sin importar todo el mambo previo.}

De ahí en más se hizo sentir el afecto del respetable, que coreaba a Tom G. Warrior y pedía temas de sus antiguas bandas cada vez que tenía la oportunidad. Y creo que nadie se puede ir disconforme tras pedazo de show que se mandaron: Un setlist hiper cargado a CELTIC FROST, pero que tuvo espacio también para 3 temitas de HELLHAMMER y otros 3 temas propios de la banda, que desarrolla un sonido bien particular y que en lo personal encuentro la raja; potente y atrapante. Un lujo haber podido presenciar ahí mismito la gran “Circle of the Tyrants”, o el mosh –cojeando y todo- en “Into Crypts of Rays”, la gran “Necromantical Screams” o antiguos clásicos como ”Reaper” o la aclamada “Messiah”. En resumen, la weá fue un sueño cumplido para muchos este show que durante hora y media nos brindó el último azote del Evil Confrontation Fest por esta ocasión.

No puedo sino agradecer infinitamente la experiencia y el esfuerzo puesto en ello. Gran trabajo de los compas de Evil Confrontation, se pasaron; ¡esto es sentar un notable precedente con clase! Y ojo cabros que ya se anunció la versión 2019 para febrero, así que a juntar los morlacos y asista; es la única manera que tenemos de ir fortaleciendo la organización de este tipo de eventos. ¡Salud!

Por Hernán Gonzalez U.
Fotos gracias a Sergio Mella (Galería día 1, 2 y 3).

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