I AM MORBID
Mórbida Euforia.

Abril 20/2018, Club Blondie.

Imposible que pasara desapercibida la visita de David Vincent por Chile. Tras varias visitas junto con MORBID ANGEL, esta viene a ser la primera presentación del músico estadounidense en nuestro país tras su salida de esta mítica banda oriunda de Tampa, Florida. Ahora eso sí, bajo el nombre de I AM MORBID; con un show en el que “Evil D” y compañía se pasearon entre los cuatro primeros discos de MA entregando un contundente espectáculo.

INNANA:
Muy buena banda; jamás había tenido el gusto de escucharlos en vivo. Un death metal que reparte brutalidad y tecnicismo en partes iguales y que deleita con sus cambios de ritmo e intensidad a lo largo de su set. Sin duda una tremenda calidad instrumental en la ejecución de cada uno de sus temas, sin embargo la ecualización de voces no acompañó mucho durante buena parte de su presentación, sonando demasiado destemplada respecto a los otros elementos. Apenas dos o tres temas en un nivel aceptable y a eso de las 20:15 dejan la tarima frente a muy poco público, que igualmente responde a su entrega con un aplauso.

BLAXEM:
De a poco empieza a llenarse el escenario principal de la Blondie a medida que los metaleros empiezan a abandonar los bares del sector. Ya pasadas las 20:35 y tras una breve introducción comienza el show de los nacionales BLAXEM, compas con una muy interesante propuesta que esta entre el Groove y el thrash metal, pero que fluctúa sin asco entre diversas variantes del metal. Durante cerca de 45 minutos y bajo un creciente margen de público nos deleitaron con su particular estilo cargado de riffs cañeros y harto headbanging, tocando principalmente material del disco que lanzaron hace poco más de un año, titulado “Who Cares” (2017). Excelente trabajo de estos cabros sin duda alguna, con un show potente y conciso que invita a conocer más en detalle el trabajo de BLAXEM; los mantendremos vigilados.

I AM MORBID:
Que tremenda alegría volver a escuchar los clásicos del Ángel Mórbido bajo la voz de David Vincent en nuestro país. Además que, considerando que MA no está tocando ningún tema anterior al “Formulas fatal to the Flesh” (1998), esta es la única opción de disfrutar de aquel material que marcó una época en el death metal. Sin embargo, hay que señalar lo obvio, por respeto a su legado: La cosa no es la misma sin Trey, el señor todas fiebres y plagas, genio creador tras esta maquinaria pesada. En todo caso, salvo unos detalles técnicos en una de las guitarras, el desempeño fue positivo por parte de los músicos en esta titánica tarea, destacando un poco más el trabajo del Sr. Ira Black en solos. Pero bueno, quien ya ha visto a MA sabe que con Trey el show es otra weá. O pensar en el solo de “Where the Slime Lives”, uffff.

Dejado de lado la odiosa -y a veces necesaria- comparación, el show fue intenso y hasta desenfrenado a ratos. Fue cosa de que empezara el reverse track de “Immortal Rites” y ya la Blondie se había demonizado por completo esperando la entrada de la batería que desataría este mórbido ritual. Un público realmente “enyegüecido” se podría decir, considerando la historia de MA con Chile y la relación que tienen con su público; todos coreando, cabeceando, un mosh denso, curaos odiosos felices de ver nuevamente a Vincent y pasteles tirándose sobre el público. Hasta mocha se vio por ahí, pero nada importó cuando cayó sobre nuestras cabezas el arrastrado riff de “Fall from Grace”, y nuevamente todo el público se  gozando una vez más de esta sana costumbre.

Está demás mencionar que TODO el setlist -exceptuando I AM MORBID, que no está mal- seleccionado fueron clásicos de indiscutible categoría, por lo que si tuviera que señalar de lo mejor, mejor les pongo una foto y ya está. Sin embargo, donde más se lució el potencial tanto vocal como instrumental de I AM MORBID, fue en temazos como “Rapture”, la potente “Pain Divine”, “Maze of Torment” o uno de los puntos más altos de la noche, la oscura “God of Emptiness”, desatando la locura de las calcetineras que gritaban y retorcían sus puños con cara de maldad. Luego, para cerrar vendría “World of Shit”, también del aclamado “Covenant” (1993). Si bien hubo una relación afectuosa con el público, tras el setlist y el saludo de rigor, Vincent y sus vaqueros del ritmo se retiran de la escena, dejando a un público más que prendido y que aclamaba por más, vitoreando ¡Morbid! o ¡Vincent!, aunque sin mucho éxito en su cometido.

Un gran show sin duda a la hora de sacar cuentas. Buen sonido, notable entrega y la voz de Vincent dejó en claro que está para varios años más de ruedo. Ah, y mis felicitaciones a la productora por jugársela en traer a este mostró interpretando los clásicos una de las agrupaciones más trascendentes del death metal. ¡Salud!

Por Hernán Gonzalez U.
Fotos: Max Batlle. (Ver galería completa en el siguiente Link.)

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