OZZY OSBOURNE
Locura para un final anunciado.

Foto: Ross Halfin.

Mayo 8/2018, Movistar Arena.

Lo de anoche en el Movistar Arena fue de carácter épico considerando que, oficialmente, podría ser la última vez que podamos ver al Principe de la Oscuridad en suelos chilenos.

Con un retraso de alrededor de 10 minutos -que parecieron horas a medida que pasaban los minutos-, finalmente cerca de las 21:25 horas, Ozzy Osbourne y compañía hacen su aparición en el altar construído en el recinto del Parque O’higgins. Con su característico “Let the madness begins”, da paso inmediato a “Bark at the Moon”, lo que provocó que se desatará la euforia de la insana fanaticada local.

Tras el corte inicial, siguió con “Mr. Crowley”, clásico de su reserva de 1980 (“Blizzard of Ozz”), donde ya podemos apreciar a un desatado Zakk Wylde en la guitarra. Así el show prosiguió con “I don’t know”, para posteriormente calmar un poco el ambiente con “Fairies wear boots”, rememorando la época de Osbourne con BLACK SABBATH y con una interpretación notable y sólida por parte de todos los músicos.

Una vez finalizado el segmento de SABBATH, la performance transcurrió con temas como “Suicide Solution”, “No more tears” y “Road to Nowhere”, hasta llegar a una magistral ejecución de “War Pigs”; otro clásico e infaltable en cualquier concierto del Tata y que finalizó con un IM-PRE-SIO-NAN-TE (lease como Julio Martínez) solo de guitarra por parte de Wylde, que lució muy inspirado anoche y que de momentos acaparaba todo el protagonismo. Incluso, en esta instancia, vimos a un Zakk totalmente empoderado y gustoso de volver a tocar con el Madman, bajando al nivel del público para deleitar a las primeras filas de la cancha con sus maravillosos riffs y solos. También, de cierto modo, dándonos guiños de las canciones que no estarían presente esta noche (por ejemplo, “Perry Mason”). Definitivamente, este fue uno de los tantos puntos altos de la noche a pesar de la excesiva estridencia y volumen del momento.

Luego de lo anterior, fue la oportunidad para que Tommy Clufetos -quien ya se había presentado con BLACK SABBATH el pasado 2016- nos complaciera con sus solos de batería.

En resumen, lo de anoche en el Movistar fue algo para no olvidar nunca, donde se vio y vivió un show potentisímo con un Ozzy impecable a su edad; prometiéndonos además que, quizás, volvería en algún momento. Sí bien ya está avanzado en años, aún le pone el coraje e incombustible energía para traernos e interpretar los clásicos de SABBATH y de su etapa solista, obviamente con su respectivo desgaste, pero que como fanáticos entendemos, aceptamos y disfrutamos.

El show concluyó con el mismo cantante invitando a la gente a que pidiera una canción más, con los ya característicos baldes de agua al público y que nos llevó, desde las lágrimas en “Mama, I’m coming home”, hasta traernos de vuelta a la locura en el cierre con “Paranoid”.

En verdad esperamos que, aunque haya sido éste su concierto de despedida en nuestro país, en algún momento Ozzy y sus baldes de agua regresen a Chile. ¡Amén!

Por Max Batlle P.
Fotos gracias a Ross Halfin.

1 Comentario

  • Rockdolfo Responder

    9 mayo, 2018 at 14:07

    Genial debió haber estado eso… Ozzy siempre será una visita descomunal, independiente de su condición o edad. Gracias Maxxx… tiembla Levin

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