RAGE
Perfect Man

A mi parecer, "Perfect Man" (1988) no solo representa el prime de RAGE, sino también el punto de inflexión que definió su identidad dentro del Metal. Es el disco donde finalmente encuentran su sonido y demuestran de lo que son capaces. A pesar de eso, siempre he sentido que RAGE es una banda alemana bastante subvalorada, incluso considerando lo fundamentales que son dentro del desarrollo del Speed/Power en Alemania.
Con este trabajo realmente empieza todo: la agrupación deja atrás el enfoque más crudo y oscuro de sus inicios y evoluciona hacia un estilo más melódico, técnico y directo, sin perder fuerza ni agresividad. Ese equilibrio entre velocidad y melodía es precisamente lo que convierte a "Perfect Man" en un pilar del género. Además, el formato de canciones cortas, de unos tres minutos, hace que cada tema vaya al grano, desarrollando sus ideas con precisión y volviéndose extremadamente memorable.
La descarga sonora comienza con "Wasteland", y desde ahí ya queda claro el nivel. Más allá de la letra, lo que realmente marca la diferencia es el bajo, con una presencia potente y poco habitual en el género. Es una forma perfecta de presentar el sonido del LP. "In the Darkest Hour" baja un poco la intensidad en comparación al tema anterior, acercándose más al heavy Tradicional. No es un mal tema, pero no tiene el mismo impacto. Por otro lado, "Animal Instinct" funciona mejor en ese punto intermedio donde la agrupación mezcla Heavy, Speed, Power y hasta Thrash, mostrando justamente esa versatilidad que los hace tan especiales.
"Perfect Man" arranca con un riff que podría recordar a MOTÖRHEAD, pero lo lleva a su propio terreno. El bajo vuelve a destacar y reafirma que el enfoque aquí está mucho más cerca del Speed/Power que del heavy clásico. "Sinister Thinking" es quizás el momento más débil de la placa. Si bien su inclinación hacia el jevy le juega en contra, ciertos pasajes más veloces logran rescatarla parcialmente.
Después aparece "Supersonic Hydromatic", que para mí es uno de los puntos más altos del álbum. La combinación de una línea de bajo brillante y una melodía vocal tan lograda la convierten en una canción difícil de ignorar. Sin embargo, el gran himno es "Don't Fear the Winter"; sin duda es la mejor canción del disco: directa, pegadiza y con una energía que explica perfectamente por qué sigue siendo parte del repertorio de la banda. Aunque es de las más melódicas, representa solo una parte de lo que ofrece el LP.
"Death in the Afternoon" inicia con cierto aire a METALLICA, pero rápidamente toma su propio rumbo. La historia que cuenta la hace bastante única dentro del Metal, y eso le da un valor añadido que siempre me ha gustado. "A Pilgrim's Path" es otra muestra de talento: arranca de forma algo engañosa, y tras unos segundos se transforma en una de las piezas más intensas del álbum. En contraste, "Time and Place" podría haber sido mejor si no fuera por algunos pasajes más flojos, más los estribillos ayudan a mantenerla a flote.
"Round Trip" destaca por ser una de las canciones más atípicas del conjunto, mezclando varios estilos -incluyendo toques de hard rock- sin perder del todo su identidad. Es diferente, pero interesante. Finalmente, el cierre con "Between the Lines" es sólido, con ecos que pueden recordar a RUNNING WILD en el riff inicial, aunque pronto se establece con personalidad propia. Nuevamente, el bajo tiene un rol clave, algo que define gran parte del sonido de esta obra de arte.
En conjunto, "Perfect Man" se puede comparar con una versión más rápida y pesada de los "Keeper of the Seven Keys" (1987) de HELLOWEEN, aunque con un enfoque más directo. Es un disco pegadizo, intenso y consistente, con suficientes matices como para mantenerse interesante de principio a fin. Para mí, este fue el álbum que me convirtió en fan de RAGE, y también uno de los ejemplos más claros de por qué la banda merece mucho más reconocimiento del que ha tenido. Si te gusta el Seed o el Power y aún no lo has escuchado, tienes una deuda pendiente obligatoria.
Por Náyade Soto
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