MEGADETH
Megadeth

En una época de mi juventud, MEGADETH fue una de mis bandas predilectas. Discos como "Killing Is My Business... and Business Is Good!" (1985), "So Far, So Good... So What!" (1988) y "Countdown to Extinction" (1992) fueron constantes compañeros de viaje y, si bien con el paso de los años la actitud de Dave Mustaine comenzó a generarme cierta distancia, resulta imposible no reconocer su importancia dentro de la historia del Metal.
"Megadeth" es la más reciente producción del grupo, actualmente integrado por el 'Colorado', LoMenzo, Verbeuren y Mäntysaari; por ende, existe la expectativa de que los nacidos en 1983 al alero de la ira -y, por qué no decirlo, del despecho de Dave- se despidan de su público a lo grande, con un disco que haga justicia a la trayectoria de la banda.
Tras escuchar los tres sencillos publicados ("Tipping Point", "I Don't Care" y "Let There Be Shred"), fue posible vislumbrar, en líneas generales, el rumbo de esta producción, la cual se presenta como una especie de resumen de la etapa que la banda desarrolló a finales de los años noventa, particularmente en trabajos como "Youthanasia" (1994) y "Cryptic Writings" (1997). Aquí conviven composiciones de carácter más melódico y accesible, como "Hey, God?!", "Puppet Parade", "Another Bad Day" y "The Last Note", junto a otras de corte más directo y Thrash, entre las que destaca "Made to Kill".
Obviamente, me detendré en el tema que mayor expectación causó entre los seguidores de MEGADETH y también entre quienes gustan de METALLICA: la versión de "Ride the Lightning". Debo señalar que se percibe un respeto evidente por sus antiguos compañeros de banda, manteniendo prácticamente intacta la versión original. El único cambio corresponde a la interpretación vocal, que, si bien no resulta brillante, logra impregnar el sello característico de la banda del Father Vic.
¿Es un disco que hace honor a lo que ha sido esta agrupación? Sí, y la respuesta es clara: Mustaine está exorcizando sus demonios y, junto a sus compañeros, se despide de nosotros con un trabajo honesto, el cual grafica sus últimos años.
No puedo terminar esta reseña sin expresar mi agradecimiento a David Scott Mustaine. La rabia con la que compuso en los años ochenta nos regaló himnos que forman parte de la banda sonora de mi vida, como "Wake Up Dead", "The Conjuring" y la excelsa "In My Darkest Hour".
Nos vemos en mayo, en el Movistar, para 'El último rito', el cual comenzará con un 'Bienvenidos a la casa de MEGADETH'.
Por Gustavo Maldonado G.
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