HELLOWEEN – Pumpkins United
¡La calabaza gigante no tan sólo existe, es enorme!

Noviembre 3/2017, Teatro Caupolicán.

Cuando el “Pumpkins United World Tour 2017/2018” se anunció en nuestro país, era obvio que en ‘un, dos por tres’ este sería un show a tablero vuelto. Como era de esperarse para este tipo de eventos tan intimos, el Teatro Caupolicán nuevamente acogió a miles de Headbangers Chilenos sedientos de Metal, recinto más que óptimo para este tipo de conciertos inmortales.

Con un enorme telón que decía Helloween (¡Obvio!), la legendaria banda alemana, con formación ‘All Star’ conformada por Markus Grosskopf, Michael Weikath, Andi Deris, Sascha Gerstner, Dani Löble, y los hijos pródigos Michael Kiske y Kai Hansen, nos daban la bienvenida para una noche histórica. En resumen, el sueño hecho realidad para muchos de los que crecieron escuchando discos como “Walls of Jericho”.

Para ser sincero, yo creo que a los alemanes debe haber sido una complicada tarea haber escogido los temas a interpretar en un show de casi tres horas, esto porque la idea era que Deris y Kiske convivieran en una perfecta armonía sobre el escenario. Esto básicamente porque algunos sienten que hoy, y me incluyo, el calvo vocalista será por siempre la voz de la banda de la calabaza. ¿Pero saben qué? Esto cumplió contra toda espectativa.

Se sabía que una vez más el recinto de calle San Diego sería testigo privilegiado de una noche llena de gloria, y fue así: Desde el comienzo con “Halloween”, pasando por “I’m Alive”, “Are You Metal?”, los seis músicos que estaban en el proscenio ya nos tenían en su bolsillo. Luego vinieron temas que desataron el mosh, y que a más de alguno les dejó un severo dolor cervical. Sobretodo cuando Hansen tomó el rol protagónico y se mandó pedazo de medley que incluía “Starlight”/”Ride the Sky”/”Judas”/”Heavy Metal (Is the Law)”; ni si imaginan la mansa zorra que había en cancha.

Por otro lado, el aporte de la pantalla gigante era tremendamente importante. En ella aparecían dos calabazas, Seth y Doc, quienes en un juego entretenido decidían que track iba a continuar con la presentación; eso sacó un buen par de carcajadas. “Forever and One (Neverland)”, “I Can”, “Power” y el himno “How Many Tears”, por mencionar algunas, fueron las elegidas en el resto de la velada que ya estaba en llamas.

Otra cosa a destacar fue el momento cuando se apagaron las luces y tímidamente comenzaba a sonar la intro del tema que muchos esperamos por años, en donde Kiske presentó sutilmente como: “Ok, ‘Eagle Fly Free’. Sin exagerar, la emoción se apoderaba de la escena. El público rugía “¡Eagle fly free, let people see…!”; momento histórico sin lugar a dudas.

HELLOWEEN si bien no me sorprendía -básicamente porque para bien o para mal sabía el setlist-, nos regaló una correcta interpretación de “Keeper of the Seven Keys”, para que luego de una pequeña pausa, cerraran con broche de oro con “Future World” y “I Want Out”, y con ello una ovación que me provocó hasta calambres en las manos de tanto aplaudir la performance de una agrupación que tiene parte del corazón del metalero criollo.

Bueno, a destacar muchas cosas: la buena comunicación de Deris, y lo cómodo que se veía en el procenio; Hansen y Kiske, ¡dioses!, con eso te resumo todo. Aunque en realidad, la performance de la banda como un todo sencillamente notable y llena de pulcritud.

Hago mención al homenaje que se rinde a Ingo Schwichtenberg, el cual está más que merecido por su participación en dos obras maestras del Metal como lo son “Los Muros de Jerico” y los “Keepers”.

Una noche gloriosa en la cual me acordé de un capítulo de Los Simpsons, en el cual Milhouse recibía burlas por creer en la existencia de una calabaza gigante. Hoy puedo decir, tranquilo cuatro ojos, ¡La calabaza gigante no tan solo existe, es enorme!… ¡Estoy llorando!

Por Gustavo Maldonado G.
Fotos: Miguel Fuentes. (The FanLab)

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