GLORYHAMMER
Space 1993: Wrath of Kor-Virliath

Si hay una banda capaz de mezclar hechiceros interdimensionales, guerreros espaciales, reinos escoceses y batallas de proporciones absurdas sin perder la compostura musical, esa es GLORYHAMMER. Los británicos regresan con su quinta placa de estudio, "Space 1993: Wrath of Kor-Virliath" (2026), una nueva entrega de su particular universo de fantasía y ciencia ficción donde el Power Metal sinfónico, la épica desmesurada y una buena cuota de humor vuelven a ser protagonistas. Y es que estos cabros pueden tomarse muy poco en serio sus historias, pero cuando se trata de hacer música, la cosa cambia bastante.

Para entender un poco el trasfondo de esta nueva aventura hay que remontarse a "Space 1992: Rise of the Chaos Wizards" (2015), disco del cual esta producción funciona como secuela directa. La historia sigue a Angus McFife V, heredero de la dinastía de Fife, quien viaja a través del espacio-tiempo hasta 1993 para enfrentar una nueva amenaza relacionada con Kor-Virliath, una entidad demoníaca cuyo destino se entrelaza con las maquinaciones del infame Zargothrax. Todo esto en medio de ejércitos galácticos, alianzas improbables y una guerra que amenaza con mandar al carajo lo que queda del universo. Una locura digna de una partida de rol después de varias horas de trasnoche.

En lo musical, la placa ofrece una interesante amalgama de recursos que van desde el Power Metal más clásico hasta pasajes cercanos al Thrash, arreglos orquestales cinematográficos y sintetizadores que por momentos evocan los sonidos electrónicos de los ochenta. "Ultimate Sacrifice" es una excelente carta de presentación, con guitarras contundentes, percusiones vertiginosas y unos coros monumentales que le entregan esa grandilocuencia tan característica al conjunto. Aquí Sozos Michael demuestra nuevamente sus capacidades vocales, con una interpretación potente, afinada y expresiva que encaja de maravilla con el carácter teatral de las composiciones.

"On a Quest for Aberdeen" es otro de los puntos altos del trabajo, con melodías pegajosas, teclados protagonistas y un ritmo que invita a cabecear sin mayores complicaciones. Pero donde la banda realmente explota su faceta más cinematográfica es en "Starfighters of Leuchars", una composición cargada de arreglos que bien podría acompañar alguna batalla espacial de Star Wars. El equilibrio entre guitarras, voces y orquestaciones está muy bien conseguido, construyendo una atmósfera épica sin que los instrumentos terminen estorbándose unos a otros. Uma delicia.

Y si hablamos de diversidad, "Demonic Devotion" merece una mención especial. Aquí los compas se sacan de la manga una mezcla bastante particular de Metal, sintetizadores y ritmos cercanos al Disco, incorporando incluso un saxofón que termina de condimentar esta curiosa propuesta. Una canción que podría parecer completamente fuera de lugar, pero que funciona sorprendentemente bien y demuestra que GLORYHAMMER tiene bastante más que ofrecer que guitarras rápidas y coros heroicos.

El cierre llega con "The Celestial Warhost of the Dundonian Empire Marches to Space Against the Dark Sorcerer: Final Assault on Battlemoon X-22", un nombre de proporciones bíblicas para una composición que bordea los trece minutos. Aquí encontramos prácticamente todo el arsenal creativo de la agrupación: cambios de ritmo, pasajes progresivos, secciones orquestales, riffs agresivos y narraciones que van dando forma al desenlace de esta disparatada epopeya. Pese a su extensión, el tema mantiene el interés gracias a una estructura dinámica y bien trabajada, logrando que la música acompañe el desarrollo de la historia sin transformarse en un simple ejercicio de virtuosismo.

"Space 1993: Wrath of Kor-Virliath" es una entrega entretenida, diversa y muy bien musicalizada, que sabe combinar la extravagancia de su universo conceptual con composiciones de buena factura y una producción pulida que permite apreciar sus múltiples capas sonoras. No pretende reinventar el Power Metal ni tampoco abandonar la fórmula que les ha dado buenos resultados, pero sí se atreve a incorporar nuevos matices que enriquecen la experiencia. Una placa dinámica, llena de melodías memorables y momentos de genuina creatividad, donde la ridiculez de la historia contrasta maravillosamente con la seriedad del trabajo musical. Porque, a fin de cuentas, ¿quién dijo que salvar la galaxia a punta de martillazos y riffs chacaloneros no podía ser tremendamente entrete?

Por Hernán González U.

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