ANGRA
De vuelta al sonido latino

Agosto 23/2026, Teatro Teletón.

Hay discos que simplemente cumplen años y hay otros que, tres décadas después, siguen funcionando como una verdadera declaración de principios. "Holy Land", publicado originalmente en 1996, pertenece claramente a la segunda categoría. Ese fue precisamente el espíritu que marcó el regreso de ANGRA a Santiago: celebrar los 30 años de una de las obras fundamentales del Power Metal, pero también presentar ante el público chileno una nueva etapa de la banda.

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El concierto comenzó cerca de las 20:30 horas, ante un Teatro Teletón completamente entregado. Uno de los principales focos de atención estaba en Alirio Netto, el nuevo vocalista de la agrupación, quien asumió el puesto que durante los últimos años ocupó el semental italiano Fabio Lione. Su llegada representaba una de las principales novedades de esta nueva etapa y, al mismo tiempo, una incógnita para quienes han seguido la historia del conjunto desde sus primeros años.

Sin embargo, más que intentar imitar a sus antecesores, Netto parece haber optado por darle al repertorio una interpretación propia. Su voz tiene la potencia necesaria para abordar las canciones clásicas de la banda y, sobre todo, una personalidad que le permite enfrentarse a composiciones asociadas a distintas etapas de la agrupación.

Sobre un escenario sobrio salen a escena los brasucas interpretando "Nothing to Say" y "Silence and Distance", estableciendo rápidamente el tono de la noche. "Carolina IV", por su parte, volvió a demostrar por qué sigue siendo considerada una de las composiciones más ambiciosas de la primera etapa del grupo. La combinación de pasajes progresivos, cambios de ritmo, melodías épicas y elementos de música brasileña continúa siendo uno de los sellos más reconocibles de su propuesta.

La columna vertebral del espectáculo fue, naturalmente, el material de "Holy Land", un disco profundamente ligado a una de las etapas más emblemáticas del conjunto y, particularmente, a la voz de André Matos, figura fundamental en su historia.

Por eso, la elección de Netto adquiere todavía más sentido. El cantante no intenta reemplazar la personalidad de Matos, sino interpretar esas canciones desde su propia identidad. Las comparaciones, de todas formas, son inevitables: en algunos momentos, su timbre recuerda considerablemente al de Matos, algo que probablemente ayuda a mantener la conexión con las versiones originales. También existe una diferencia importante respecto de Fabio Lione: la presencia de un cantante latino devuelve a los brasileños una sonoridad más cercana a sus raíces y menos vinculada al Power Metal europeo que caracterizó buena parte de la etapa anterior.

Con Netto, la banda parece recuperar algo de su identidad latinoamericana y brasileña, a pesar de no ser tan mino como Fabio y carecer de los rulos definidos del europeo. Incluso su participación en el piano aporta un elemento adicional a su desempeño sobre el escenario. Y aunque en Chile existe un evidente cariño por el papucho Fabio, al menos en esta presentación su ausencia no se hizo sentir: Netto consiguió apropiarse del repertorio y defenderlo con personalidad.

El concierto también permitió recorrer otras etapas de la trayectoria del grupo, como "Angels and Demons", "Waiting Silence" y "Rebirth", ampliando el repertorio más allá de "Holy Land" y convirtiendo la presentación en un recorrido por distintas épocas de su historia. Entre estas canciones destacó inevitablemente "Wuthering Heights", la versión del clásico de Kate Bush que los brasileños convirtieron en uno de sus temas más reconocibles.

Pero hubo otro elemento que aportó considerablemente a la identidad sonora de la presentación: el percusionista brasileño Guga Machado, invitado para esta gira. Encargado de las congas, cencerro, bongós, shakers y una buena cantidad de instrumentos de percusión, el negrinho tuvo la tarea de recuperar una dimensión rítmica profundamente brasileña que forma parte del ADN de la agrupación.

Su participación fue una agradable incorporación al sonido del conjunto. Por momentos, sus percusiones parecían transportarnos directamente a las Amazonas, recuperando aquel ritmo nativo que diferenció a los paulistas en sus inicios.

El cierre con "Carry On" y "Nova Era" llevó al público directamente hacia dos momentos fundamentales de la historia de la banda: la época de André Matos y la posterior etapa encabezada por Edu Falaschi. Fueron dos canciones capaces de conectar generaciones distintas de seguidores y demostrar que, pese a todos los cambios, existe un repertorio que sigue formando parte de la identidad colectiva del grupo.

Quizás la mayor virtud del concierto fue precisamente no intentar esconder el paso del tiempo. La banda ya no es la de 1996. Han cambiado sus integrantes, falleció André Matos, Kiko Loureiro tomó otros caminos, Fabio Lione dejó la formación y ahora Alirio Netto ocupa el micrófono.

La historia del conjunto está llena de cambios, pérdidas y transformaciones, pero todavía hay camino por recorrer. Y si esta nueva formación tenía algo que demostrar en Santiago, al menos para quien escribe, lo consiguió con creces.

De las tres veces que he visto a ANGRA en vivo, esta ha sido, sin duda, la mejor de todas.

Por Daniel Arenas G.
Fotos por Fotonimus. (Galería completa en el siguiente link)

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