BLACK LABEL SOCIETY
Sociedad intima.

Abril 12/2019, Teatro Caupolicán.

El pasado viernes 12 de abril, y bajo un intenso frío esa noche en la capital, se vivió una nueva instancia de Metal en el espacioso y no tan sobrevendido Teatro Caupolicán. En esta ocasión para ver el regreso de Zakk Wylde, pero esta vez con BLACK LABEL SOCIETY.

SAKEN:
A eso de las 20:00 horas, y con muy poco público en el recinto, aparece en el escenario los nacionales SAKEN; quienes celebraron sus 25 años de trayectoria haciendo un recorrido en su discografía más actual, poniendo mayor énfasis en su EP del 2018, “SKN C1-90”, donde interpretaron covers de SUMO y LOS PRISIONEROS, dando cierre a su show con “Corazones Rojos”, canción que se coreó vagamente por los chascones allí presentes.

Para ser sincera, a pesar de haber abierto para bandas potentes como MEGADETH, KREATOR, MACHINE HEAD, entre otros grandes de la escena metalera, los locales no lograron encender al público, quienes, a la postre, esperaban ansiosos la llegada de la banda del amigo íntimo de Ozzy.

Algo muy curioso que ocurrió al despedir a los cuarentones de SAKEN, fue que al cerrar y querer despedirse de la fanaticada, intentaron sacarse una foto; ya en posición de hacerlo, un telón negro con el logo de “BLACK LABEL SOCIETY” se instaló inmediatamente entre el escenario y el público, dejando a la banda de Carlitos Quezada con las ganas de capturar el momento.

BLACK LABEL SOCIETY:
A las 21:20 horas -con 20 minutos de atraso- aparece en el escenario, y con su típica faldita estilo escocés, Zakk Wylde y compañía. Abrieron con “Genocide Junkies”, canción que fue cantada y saltada por los allí presentes, para luego seguir con “Funeral Bell” y “Suffering Overdue”, dando un inicio potente y eufórico al escaso público que pudo presenciar tal evento. Posteriormente y con varios cambios de guitarra y bajo se continuó con los clásicos del cuarteto, como “Bleed for Me”, “Heart of Darkness” y “Suicide Messiah”, demostrando que la virtuosidad y potencia que cada uno de los integrantes se mantiene con el paso de los años.

El momento melancólico de la noche lo marcó “Bridge to Cross”, donde un público ya dominado por el rubio barbón, cantaba tímidamente esta “balada metalera” dejando claro que los amantes del Metal también tenemos nuestro lado sensible. “Spoke in the Wheel” emocionó y sacó lágrimas a los más sentimentales, quienes lloraron y se entregaron ante los lienzos de Vinnie Paul (fallecido el año pasado); mientras que para Dimebag Darrell, el tributo se le realizó con “In This River”, ambas interpretadas por Zakk en un piano cubierto por una bandera blanco y negro con el logo de BLS al más puro estilo estadounidense.

Luego de una pausa y saliendo nuevamente al escenario con “The Blessed Hellride” y “A Love Unreal”, se presenció un duelo de guitarras entre Zakk y Dario Lorina, donde los gritos y la locura ante tal magno espectáculo marcaron la noche. Pelotas arrojadas entre los asistentes, y juegos con el público, marcaron el cierre de la noche que finalizó con “Stillborn”, donde Zakk demostró ser un dios de la guitarra tocando con sus dientes y sobre sus hombros, provocando el caos e impresión de sus fieles seguidores que jamás se cansarán de presenciar esta espectacular rutina.

Si bien la agrupación venía celebrando sus 20 años de trayectoria y su nuevo álbum “Grimmest Hits” (2018), la galería del Caupolicán estaba casi vacía y la cancha no se repletó del todo, por lo mismo, fue un espectáculo íntimo en donde se vivenciaron todo tipo de sentimientos y la buena música que pudo ser disfrutada con mayor comodidad.

Por Geraldine Ramos L.
Fotos: Víctor Donoso (Ver galería completa en el siguiente Link.)

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