OPETH
El testamento de los dioses del otoño

Noviembre 1/2026, Santander Arena.

Qué manera de terminar el fin de semana. Después de un evento canónico del Doom nacional como el CRYPTIC CELEBRATION VII, de haber cumplido con un clásico como IRON MAIDEN el sábado y, para rematar, ver en vivo a la banda más grande de la existencia, difícil pedir algo más. Especialmente por lo vivido anoche junto a OPETH, que desde el minuto cero encendió el ambiente y dejó la patá en el Santander Arena de principio a fin. Por supuesto, tampoco faltaron las clásicas charlas de 'Miguelito' con el público ni los gritos con los apodos de sus músicos. ¡Pectacular!

MAR DE GRISES
Los encargados de abrir la jornada fueron ni más ni menos que MAR DE GRISES, una de las más grandes agrupaciones que el Metal ha engendrado en nuestro país. "Starmaker" dio el puntapié inicial a este viaje emocional por las composiciones del conjunto chileno, que fue muy bien recibido por el respetable. Luego llegaría la hermosa "Shining Human Skin".

El emotivo paso de los chilenos por el escenario también permitió escuchar su más reciente canción, la primera después de casi 16 años, titulada "Surrender to the Fall". El tema es un adelanto de lo que será su nueva placa de estudio, proyectada para el primer trimestre de 2026 vía Season of Mist. Un corte que demuestra que estos compas están de regreso con todo y que no se trata solamente de nostalgia. ¡Enhorabuena! Un feliz reencuentro, sin lugar a dudas.

Para cerrar, el himno elegido no podía ser otro que "Recklessness", una pieza que resume exquisitamente la carga emocional y la intensidad musical de la agrupación en menos de cinco minutos, con secciones memorables y cargadas de sentimiento. Excelente elección de la producción para tan magna ocasión.

OPETH
Imposible no emocionarse cada vez que llega este anhelado momento a mi vida. A las 20:00 se apagan las luces del Arena y la fanaticada se enciende de inmediato, mientras los músicos comienzan a tomar sus posiciones en el escenario para dar inicio a "§1". La localía del conjunto sueco se hizo sentir desde el primer instante, algo que no sorprende considerando la larga historia que mantiene con nuestro país. Apenas termina el tema de apertura, comienzan los vitoreos para 'Miguelito' y 'Peluca', entre aplausos y cánticos que serían la tónica durante toda la presentación.

"Godhead's Lament" fue el primer clásico que cayó sobre las cabezas de quienes ocupábamos poco más de la capacidad total del Santander Arena, ¡y vaya que se hizo sentir! Me emocioné hasta las lágrimas por un momento, disfrutando de aquel instante, de ese presente, con mi amada sentada a mi lado y viéndome una vez más gozar con mi banda favorita. La ejecución fue impecable y, apenas terminó el tema, mi compadre Mikael comenzó a transmitir con ganas, como es de costumbre. Y es que también se espera, si así es el hombre. ¡Puta que se pasa bien escuchándolo decir sus weás y las vueltas que se da! Viene con Stand Up incluido en la entrada.

La verdad es que, si hablamos de momentos destacados, tendría que mencionar todos y cada uno de los temas que compusieron el repertorio. Pero para no dar la lata, me quedo con tres: "Windowpane", el clásico supremo de esa joyita que fue el "Damnation" (2003), inesperada en su momento; "Demon of the Fall", uno de los pasajes de mayor euforia durante el concierto; y la siempre bien ponderada y recordada "The Drapery Falls", himno que no tocaban en Chile desde hace nueve años. Una experiencia religiosa.

Ya en la recta final del show, que se extendió por alrededor de dos horas y diez minutos, hubo palabras de sobra por parte de Åkerfeldt, vitoreos para todos los integrantes de la banda y hasta bautizo incluido para Waltteri 'Morticia' Väyrynen. También tuvimos no una, sino dos ejecuciones emotivas, detalladas, magistrales y delicadas de "You Suffer", de los británicos NAPALM DEATH, dejando todo preparado para el cierre con "Deliverance". La gallá lo dio todo una última vez, saltando y mosheando; algunos hasta a guata pelá durante el momento cúlmine, para luego despedir con euforia y algarabía a una agrupación sencillamente incomparable.

Es inevitable quedar con ganas de más después de ver a OPETH en vivo. Su repertorio es tan rico y amplio en matices y sabores que cada presentación deja la sensación de que todavía hay muchísimo por escuchar. Y es que disfrutar de una agrupación tan completa sobre el escenario no es solamente un agrado: ¡es un orgasmo para los oídos! Ojalá el receso que se tomen sea el justo y necesario, que no tarden demasiado en volver al estudio y, por supuesto, que pronto podamos tenerlos nuevamente pisando territorio chileno.

Por mientras, solo queda agradecer por otra noche inolvidable. Los tkm.

Por Hernán González U.
Fotos por Fotos Metal. (Galería completa en el siguiente link)

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