SYMPHONY X
25 Años de evolución progresiva


Agosto 2/08, Teatro Caupolicán.

Llegó el día en que uno de los más grandes estandartes del metal progresivo hacía su arribo a Santiago de Chile una vez más en el marco de la celebración de sus 25 años de trayectoria, luego de 3 años de ausencia. En lo personal no los había visto anteriormente en vivo, por lo que no pude evitar sentir un poco de ansiedad ante lo que presenciaría; la expectativa era alta. Lamentablemente, por motivos de trabajar en una municipalidad facha y estar bajo el yugo de una autoridad anticuada y dictatorial, salí tarde de la pega y no tuve la posibilidad de presenciar a la banda soporte del evento, Sinner’s Blood, por lo que entraríamos de lleno a ponerle oreja a los gringos de New Jersey, luego de una pequeña espera que sirvió para darle tiempo a los últimos rezagados que de poco iban llenando el legendario teatro Caupolicán. Ya se podía sentir el olorcito a ala varonil.

SYMPHONY X

Las luces se apagaron repentinamente pasadas las 20:20 hrs, dando pase al resurgimiento del guatón Romeo entre el humo, para interpretar junto a su escuadrón el temazo “Nervermore”, de su último disco, Underworld (2015), desatando el fervor popular a pesar del frío invernal. El infame festival de acoples se hizo presente desde el principio, molestando notablemente a los músicos, pero mejorando en “Evolution (The Grand Design)” - primer hit de la noche - la que hizo chasconear hasta a los más tatas, con un coro poderoso y pegajoso, entregándonos una de las primeras postales que marcarían la noche.

Posteriormente el Sr. Russell Allen nos deleitaría con su gran vozarrón en “Serpent’s Kiss” y luego con la clásica “Sea of Lies”. Cabecear cada uno de estos ritmos progresivos y cambiantes se hizo un verdadero desafío, ya que “ya no estamos pa estos trotes”. Tremenda garganta se gasta este hombrón, con una voz de macho recio que sorprendió a todo el público, a parte de poseer un desplante envidiable a su edad. El frontman se dirige al público para hablar de lo mucho que le gusta la música y que no podríamos vivir sin ella. Con esta premisa, nos presenta “Without You”, canción dedicada al público chileno. Es importante destacar la base rítmica a cargo de los tatas Michael Lepond en bajo y Jason Rullo en batería, demostrando su virtuosismo desde una posición un poco más “fondeada”, pero siempre sólidos trabajando acopladamente.

Más tarde, las teclas del viejito Michael Pinnella empezarían a resonar en el Caupolicán para introducir la rockera “When All Is Lost” del “Iconoclast” (2011)", y posteriormente la destructiva “Kiss of Fire”. Ambos temazos nos hicieron viajar por todos los estados anímicos posibles y ritmos variados característicos de la banda, un manjar para el bipolar más fanático.


Nuevamente el Russell se dirige al respetable para contarnos algunas tallas y decir que ama al público chileno y a la chela, tomándosela al seco a petición del populacho. Nos contó que el diablo se haría presente en ese momento con “Run With the Devil”, dándonos uno de los momentos más distendidos de la noche en la que el cabro se dio el tiempo de hacer cantar al público, presentar un solito de batería a cargo de Rullo y más tarde, dar vueltas por el escenario en círculos como un ente poseído por el colúo. Un momento entretenido que no dejó indiferente a nadie.

Ya estando próximo el final del show, los Symphony se lanzan con “Set the World on Fire (The Lie of Lies)”, uno de los mejores cortes a mi gusto del LP Paradise Lost (2007), y el más disfrutado por los power metaleros, debido a que tiene uno de los coros más oreja y facilitos de cantar.

Una melodía épica nos avisa que la obra final escogida sería “The Odyssey”, una pieza de 24 minutos con una gran carga instrumental, la que daría fin a un setlist que conmemoró dignamente sus 25 años de circo.
En resumen, Symphony X una vez más nos entregó una presentación sólida, enérgica y emotiva con músicos de clase A que no desentonaron a pesar del pasar de los años, destacándose principalmente por el virtuosismo de Romeo y carisma de Allen, sin desmerecer el talento de los demás integrantes.

Un impecable show de 5 estrellas. De verdad se agradece tan tremendo desplante.

Por Daniel Arenas G.

 

1 Comentario

  • Adolfo Salinas. Responder

    5 agosto, 2022 at 1:03

    Mi primer concierto luego de la pandemia y lo disfruté a mil ¡¡Pero a 1.000!! Es verdad que el sonido no fue óptimo pero la banda se lució de principio a fin.

    PD: Al que no le gustó que reciba el Pato Yañez de Rusell Allen ja ja ja ja ja ja.

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